Meditación

Todas las grandes tradiciones espirituales del planeta, tradiciones que han superado la barrera del tiempo, que han perdurado por miles de años, resaltan la importancia de pararse y escuchar. De dejar de hacer y simplemente ser. De encontrar la sabiduría profunda que existe en el interior de todos nosotros. De conectar con la fuente. Y todas ellas ofrecen técnicas y formas, acordes a la visión de cada tradición, de llegar ahí. “Regresar al uno” diría un taoísta, “Entrar en comunión con Dios (Debekut)” diría un kabalista, experimentar “Rigpa-la verdadera naturaleza” diría un dzogchenpa, el estado Búdico, experimentar la Unión de Shiva y Shakti, un tántrico….

En el mundo actual andamos todos corriendo de un lado a otro, de una actividad a otra, sin tiempo, sin aliento, sin parar, sin sentir, en una palabra: sin vivir. En una cultura que quiere que seamos consumidores, o espectadores, necesitamos despertar y encontrar la forma de ser creadores de nuestra vida. Por lo que esta necesidad de parar y mirarte, no solo es totalmente valida, sino absolutamente necesaria en la vida moderna.

El objetivo de la meditación es observar y permitir, es vivir el momento presente con presencia, dándote cuenta. Y en ese proceso el incesante parloteo de la mente se va a calmar, las emociones se van a “destaponar” y fluir, los miedos se diluyen, y poco a poco, la calma se instala en ti.

La meditación es la puerta al interior del ser humano, la gran aventura interna comienza con la meditación. Esta es la puerta de entrada a los parajes secretos de tu mundo interno. Es el método que te lleva al contacto con tu propia fuente de vida. Y quien la practique de forma adecuada y constante comenzará esa aventura realizando un viaje apasionante a través de la conciencia, de si mismo y del Universo sin ni siquiera moverse de la silla.

La palabra meditación podemos rastrearla hasta el sánscrito que sería “dhyana” y que correspondería a unión, o concentración de unión, una unidad.


Hay miles de técnicas, de ejercicios para llegar a la meditación, pero estas miles de técnicas y ejercicios podemos ponerlos en tres grupos:


Estos tres grupos serían: de Concentración, de Entrega y de Vacío.


Todas las técnicas basadas en la concentración tratan de lograr la unidad a través de colocar la atención en un objeto específico. Por ejemplo: Quédate viendo la cara de un maestro hasta que lo incorpores y te conviertas en el maestro. La llama de una vela, hasta que veas la vela cara a cara y te unas con la vela y encuentras esta consciencia cósmica. Repite un sonido constantemente y te vas a unir. Rezar rosarios. El conteo de las respiraciones. Todo lo que se concentra en una sola cosa y a través de una intensa atención llegarse a unificar con ella. Ese es el camino de la concentración. Sujeto y Objeto hasta que la diferenciación se disuelve.

El camino de la Entrega es Unidad a través de abrirse a consciencias y energías superiores. En el camino de la entrega buscas la unión abriéndote a esa realidad a la que buscas unirte. Cultivando su presencia con devoción para poder unirte a ella (Budas, Ángeles, Dios,…).


El último camino es el vacío y es través del NO HACER. La técnica que uno hace es una técnica que le está diciendo que no haga nada. Shikantaza técnica del Zen y es sólo sentarse, adoptar la postura de meditación, ver el suelo, respirar naturalmente y ya. No estás viendo nada en el suelo, ves sin ver algo específico. Primero es una postura, la respiración y luego no tienes que hacer nada. La meditación de vacío se puede hacer caminando, comiendo, limpiando….es la no concentración, la contemplación. No te desconectas, al contrario te conectas, por primera vez si lo logras, te vacías y estás conectado profundamente con la realidad.

Reto de meditación